A-Mantis


Nunca fue tan anhelada
la crueldad aparente de mis labios
cuando tú eres
la víctima que se ofrenda
en un ritual tanto tiempo deseado.

Manos ajenas
rechazan juegos que no comprenden
porque sólo palpan los colores del abismo
desde lejos
y es boca de anatema
teu precipitarse en mis entrañas
mientras yo mastico
lentamente
tu nombre.

No entenderán que te des
a los brazos de esta a-mantis agnóstica e fiera
porque sólo en la piel del zángano
sabe más dulce la miel oscura
de los ojos que acechan ávidos,
dispuestos a ejecutar
el postrer suspiro
del que salta generoso

garganta adentro

en un acto.

(Pura Salceda)

 

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